12 de enero de 2009

Pizarra, cuaderno... y consola

Un instituto reconvierte videojuegos comerciales en herramientas educativas



En enero, los videojuegos han entrado en las aulas del instituto Manuel de Falla de Coslada (Madrid), que ya tiene instalada una videoconsola en su sala de profesores.





Serán videojuegos comerciales, no educativos por sí mismos, incorporados al sistema como instrumentos de aprendizaje. "En los colegios trabajamos con Lara Croft, por ejemplo", explica Pilar Lacasa, catedrática de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Universidad de Alcalá de Henares y directora del grupo de investigación Imágenes, Palabras e Ideas (GIPI), que le ha plantado la consola al instituto madrileño entre los aplausos de los estudiantes, que fueron quienes la instalaron ante el desconocimiento de sus profesores.





El videojuego Lara Croft, para quien no lo sepa, lo protagoniza una arqueóloga a lo Indiana Jones y no es pacífico, precisamente. ¿Cómo se reconvierte en herramienta educativa? "Los alumnos, apoyados siempre por sus maestros, se enfrentan a situaciones violentas que se van a encontrar en su vida. Comprobamos que se producían debates sobre educación en valores, que había una reflexión crítica", agrega la docente, que aboga por exprimir el "enorme potencial" de los videojuegos en lugar de verlos como el enemigo a combatir.



Lacasa detecta que cada vez más profesores acuden a su grupo: "No depende de la edad, sino de sus ganas de innovar; otros vienen para experimentar estrategias nuevas porque tienen dificultades y les ha fallado todo lo demás". Pero siguen siendo pocos. Y quienes avanzan por este camino lo hacen a título particular, como los que intercambian experiencias en torno al foro de discusión El uso de los videojuegos con intención educativa, dentro de la red Internet en el Aula. "En casos puntuales, he podido usar algún juego con alumnos que necesitaban atención especial", aporta un docente de secundaria, y agrega: "Si ya hay problemas para conseguir ordenadores para trabajar los contenidos de siempre, ni me planteo otros usos".





Ninguna administración educativa parece apostar, por ahora, por esta línea. "Los adultos no estamos preparados para lo que no sea letra escrita. Yo doy clase a alumnos de Magisterio y muchos ni siquiera saben analizar una película para introducirla en el aula", dice Lacasa.

Artículo tomado del diario El País

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